Cuando nos volvamos a ver

Cada uno de nosotros tiene un demonio adentro, una carga y la conciencia sucia por muchas cosas, lo peor de mi vida es que él haya muerto en mis brazos.

Uno de los peores caminos que se pueden tomar es el del dinero fácil, pero entonces no lo veíamos así, ni Lucho, ni ninguno de nosotros, era simple; entrar, recoger el dinero y salir, la paga era una pequeña porción del mismo antes o después, que fácil era entonces. 

Funcionaba así: A tiene mucho dinero, venga de donde venga; B le pide prestado dinero a A, sea para lo que sea; cumplido el plazo, al momento de pagar, A manda a C (en ese entonces nosotros) a recoger el dinero, y listo. Si, que tontos éramos, ¡que ignorantes!

Dos veces a la semana en las noches, una llamada, un grupo, algunas motos, cada uno con su respectiva “protección” y nos íbamos a recoger el dinero, no importaba quien le debía a quien, o porque, no se nos pagaba por preguntar o saber, si no por recoger y entregar.

Lucho era el más joven, el tímido, el callado y último que entró al grupo, mi amigo y mi responsabilidad.

La última noche que nos reunimos todos fue para decidir el retiro de esa vida,  colocamos en la balanza todo; dinero, familia, vida, estudios, oportunidades. Sin embargo, la otra mitad nos insistía en recoger una última vez, un último trabajo, había una buena paga, ¿Por qué no? Nunca había pasado nada malo...

Cuatro noches después, luego de recibir instrucciones de donde se debía recoger, salimos en cuatro motos; cuando llegamos, el lugar estaba desierto, entonces serían las dos de la madrugada, golpeamos en la puerta gris que quedaba unos metros adentro de la bahía donde los camiones descargan, la única que no era de una bodega, no hubo respuesta, entonces escuchamos los pasos a los alrededores del lugar, algo estaba mal.

David, uno de los que siempre se quedaba vigilando me hizo señales desde una de las motos que nos fuéramos, así que nos empezamos a retirar, pero cuando el último de nosotros se dio vuelta empezaron a dispararnos, empezamos a correr a las motos, no tenía idea de que parte venían los tiros, tampoco me importaba, dos respondieron a los disparos escondidos detrás de los postes, yo solo pensaba en Lucho, que lo llevaba jalando hasta las motos,  cuando intentó subir a mis espaldas, ya en la moto, dos disparos lo alcanzaron, uno en la pierna derecha y el otro en la espalda.

Tiré la moto hacia el otro lado, no me importó nada, trate de levantarlo, pero no pude, las alarmas empezaron a sonar, aquellos que nos disparan, corrieron hacia arriba, subieron a una camioneta roja que había llegado a recogerlos por la avenida que cortaba la calle, o eso me dijeron, todo era tan confuso, la angustia y el miedo son inefables ahora, yo no dejaba de llorar y las manos me temblaban, él seguía vivo, con la cabeza recostada en una mis rodillas, ninguno de nosotros sabía qué hacer, estábamos desesperados

-“Esta mierda llegó muy lejos” me decía con la voz entre cortada
Había mucha sangre, las alarmas no dejaban de sonar, los perros de ladrar y la policía no demoraba en llegar…


(Muchos detalles fueron omitidos, falta todavía mucho, pero no sé si termine de contar, eso no dependerá de mi señores) 

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Como la coraza del caracol

Querida Viviana,

¿Alguna vez has visto realizarse cuentos e ilusiones de tu niñez hoy en día, que eres una mujer madura y educada?

Pues bien, cuando era niño, en mi primera casa, una pequeña, prefabricada que se ubicaba en la terraza de la gran casa de mis abuelos (pues era enorme, de esas que ya no se construyen, ya no se venden y que en su interior el tiempo se queda pegado a sus paredes y que reviven décadas de recuerdos a quienes miraron, escucharon, hablaron y vivieron ahí) había una coraza de caracol, de tamaño considerable; mi mamá siempre me decía, que si la colocaba en mi oído escucharía el sonido del mar, y que así estaría muy cerca de él. 

Por supuesto le creía, y cada mañana antes de ir al colegio dedicaba dos minutos a poner la coraza en mi oreja derecha, cerrar los ojos e imaginar que estaba frente al mar, en ese entonces funcionaba de maravilla.

Han pasado los años, y algunas de las ilusiones e historias fantásticas han sido borradas por el desconcierto de la razón, las mentiras de la gente, los vicios y porque no, la realidad cotidiana.

Lo he visto, tu también te has sentido así; sola y desilusionada de este mundo de superficialidad, caminas sin mirar al lado y cumples con lo que debes hacer para no ser molestada por nada ni nadie, llegas a casa y en el momento que cierras la puerta de tu habitación, cierras la puerta que da al mundo, te suspendes en el tiempo y tu espacio.

Compartimos la misma cadena de sentimientos, así nos conocimos, ¿lo recuerdas? Y es que el conjunto de coincidencias que llamamos destino nos dejo ver su mejor jugada, nos unió.

Cada vez que te escucho al otro lado del teléfono, o que te leo no importa en donde, revives las historias supuestas, me dejas ver que la magia aun existe, pues así como la coraza del caracol en mi oído me transportaba al mar, aun cuando no lo conocía, tu voz me transportas a donde estas, te veo tan cerca que siento que te puedo tocar.

Dime, ¿Cómo puede estar el mundo tan mal, si me dio la dicha de conocerte?

Los instantes de felicidad son tan caros hoy en día, que no te permitiría desperdiciar los que me das, recuerda que lo importante es seguir como veníamos, pero juntos. 

Y mientras termina el capricho de nuestro destino y te arranca de mi lado, déjame sentirte hoy, mañana y siempre, como mi transporte al mar, ese que aun no conozco.

Sigo esperándote, te besa
HaЯold



   

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Mi derecho a cagarla

Cada quien se gana lo que se ha buscado, y aunque muchas veces no sea tan personal, es la vida de uno.

Perdí la cuenta de cuantas veces la he embarrado en la vida, tal vez como fruto de acumulación de defectos o porque simplemente no sé hacer las cosas aún, como puede que muera sin llegar a hacerlas bien. De la cantidad de personas que han llegado y se han marchado en mi corta vida he visto el mismo patrón, arreglar la vida de los demás sin reconocer que la de uno está peor, y me incluyo.

Somos expertos en dar consejos, en regañar, en criticar, en ser radicales, en burlar, en ser indiferentes, en hacerle el quite al problema personal, en ser rudos y demostrar que nada nos duele o nos toca, porque la imagen vende y así queremos ser recordados, no digo que este mal o bien, esa es una discusión densa y que posiblemente termine en un callejón sin salida. Pero ¿porque el afán de meterse en donde no lo han llamado? Si, cuando buscamos un consejo cedemos algo de nuestra privacidad, pero es tan dañino porque no paramos, y contamos mas y dejamos ver mas y creemos que haciéndolo van a conocer el interior, nuestro interior y por “aprecio” o “cariño” empiezan a hacer lo que nunca se les pidió.

El mundo nos ha vuelto cobardes, donde es más fácil mirar por la ventana cuando es el interior el que se está quemando, el que se está derrumbando, y la culpa es de uno mismo, del mundo, de la enseñanza o crianza (dos cosas diferentes), que se yo.

Pero tenemos derecho al arrepentimiento, a volver sobre NUESTROS errores, a cagarla y cuando lo hacemos de nuevo y el mundo lo sabe, somos juzgados, criticados, burlados, nos dan con indiferencia, "no me vuelva a pedir un consejo" dicen algunos y lo que mínimo que se espera es un apoyo, pero sincero.

Nunca entendieron realmente el interior, el fondo, nunca entenderán que cada interior es diferente, cambiante, donde no cabe la indiferencia y el radicalismo.

A lo mejor, cuando aprendamos a ser sinceros con nosotros mismos, a reconocer que mantener estabilidad en la vida personal no da tiempo para arreglar la vida de los demás, puede que si se empiecen a dar buenos consejos, que se llegue a ser comprensivos y menos duros, a ser más nobles y reconocer que uno la caga, mucho y volvemos a cagarla con lo mismo, que es nuestro derecho, que hacer lo correcto no es lo difícil, si no saber qué es lo correcto, que en la vida no hay atajos y que comer mierda es lo que espera adelante del camino, pero de pronto se llegará con mas pantalones. Nos hemos olvidado de sentir, de pronto empezar por las cosas pequeñas si ayudan en algo. Aprender a quitarse la mascara, dejar el miedo y ver el interior, ese que esta lleno de cagadas.

Mierda, que idealista soy.
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La cara oculta de Facebook

Por supuesto mucho del vídeo puede parecer obvio, y no es la única forma en que nos controlan, celulares, tarjetas de crédito, cuentas de correo y otras redes sociales.

Puede que para algunos sea paranoico, amarillista, sin embargo ahí les dejo, cada quien lo verá a su modo.
Lo terriblemente irónico es que la mayoría de visitas serán gracias a Facebook.



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Apartes de El Lobo Estepario - Hesse

Hace menos de un mes, terminé de leer El Lobo Estepario de Hermann Hesse, excelente libro, y más que entrar a hacer una reseña quiero compartir unos apartes que en lo personal me parece que se les puede sacar mucho, adaptables al general de un diario vivir, a una vida común. Tan vigentes!!! parece que es cierto, a algunas palabras no les pasa el tiempo...

- “Era una cara quizá algo particular y hasta triste, pero despierta, muy inteligente y espiritual y con las huellas de profundas cavilaciones.”

- “Soledad era independencia, yo me la había deseado y la había conseguido al cabo de largos años. Era fría, es cierto, pero también tranquila, maravillosamente tranquila y grande, como el tranquilo espacio frio en que se mueven las estrellas.”

- “Así se producen, como precisa y fugitiva espuma de felicidad sobre el mar de sufrimiento, todas, aquellas obras de arte, en las cuales un solo hombre atormentado se eleva por un momento tan alto sobre su propio destino, que su dicha luce como una estrella, y a todos aquellos que la ven, les parece algo eterno y como su propio sueño de felicidad.”

- “El hombre poderoso en el poder sucumbe; el hombre del dinero, en el dinero; el servil y humilde en el servicio; el que busca placer, en los placeres…”

Gracias a Dreamer por la sugerencia, nada más saludable para unas extensas vacaciones de las que aún no salgo, un buen libro para pasar el rato.
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Quimeras y Duermevelas



Resultaba ser desesperante cuando empecé a sufrir de falta de sueño, ahora les saco provecho.

Las primeras veces me llenaban de ira, sonaba demasiado duro el tic tac del reloj de la habitación, mi respiración y el ladrar de los perros al fondo de la ciudad, esa que rara vez duerme plenamente. Me levantaba de la cama, bebía algo de agua, me miraba al espejo y mientras me rascaba la cabeza volvía a acostarme, daba vueltas y vueltas, sin éxito.

Nunca recuerdo en que momento quedo finalmente dormido, tampoco la razón del insomnio.

Cuando resignado decidí hacer algo con esas noches, de las que todavía padezco, empecé por escuchar música y programas de radio, hacer algunas anotaciones en papel que a la mañana siguiente botaba. Pasé por muchas cosas, para entonces no tenía internet, cosa que extraño.

Tiempo después, simplemente miraba al techo y dejaba volar la cabeza, imaginaba cosas absurdas, pero divertidas, el cielo de otro color, con el fin del mundo, con las cosas que me daban miedo, muchas veces tan reales, tan cercanas, son esas las que llamo quimeras. Imaginaba como sería el día que me esperaba, sol, lluvia, la ropa que usaría, si conocería a alguien, en los tiempos prósperos, en las penas ajenas, en todo.

Por más normal que parezca, el encanto esta en que esas noches son únicas, nunca se repiten, ni tampoco las recuerdo cuando sale el sol, son otro escape al mundo, un millón de ventanas cada noche.

De los pocos logros personales que tengo, aprender a convivir con mis quimeras y duermevelas, las que rompen las cadenas de la floja apariencia diaria y que acercan un poco más a mi interior.

Siempre hay una razón por la cual dejar de dormir, esta es la mía.

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Alma

Otro cortometraje, este mas crudo que el anterior, pero genial.
No siempre los cortos animados son lo que se espera, estos rompen un poco con la relación de animación = infantil

No olviden comentar.


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El aprendiz

Toca ponerle mucho cuidado, algo fuerte, con un final predecible pero vale la pena.
No olviden comentar lo que piensan.



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Frente a la movilidad en Bogotá

Como buen ciudadano, estudiante, sin carro, sin plata para taxi y levantándome muy temprano para no llegar tarde a mi destino, puedo decir: ¡No soporto ni un día más en la ciudad!

Todos los días es el mismo viacrucis, trancones, embotellamientos, las horas pico y a lo sumo, la temporada de lluvias.

Sería absurdo decir que Bogotá no tiene un problema serio de movilidad, y más absurdo es decir que Transmilenio es una solución a este problema, que Samuel Moreno es el responsable directo y que vamos a tener metro en la ciudad próximamente, a Samuel simplemente le agradecemos su granito de arena al problema, dejó la ciudad patas arriba, o mejor, las calles.

Para empezar, Bogotá ha tenido un problema de planeación de muchos años atrás, a los que se suman los desastres realizados en políticas de desarrollo vial; todo producto de la irresponsabilidad al control que se debe realizar, son sinónimos entonces, a la “planeación” el clientelismo, el monopolio y por supuesto la corrupción, no se puede creer que estos sean elementos de un “óptimo desarrollo”, cuando la ciudad crece de forma rápida, desordenada y sin control.

Producto de lo anterior nos encontramos con el pésimo estado de las vías, del cual no se salva Transmilenio, las placas que se usan para sus troncales se habían diseñado para una duración de 5 años, antes de iniciar su mantenimiento, hoy en día no duran ni 6 meses, y algunas de ellas, que hacen parte de la Calle 26 ya están quebrándose; no se han realizado las ampliaciones de las avenidas que más lo necesitan, y que prometieron gobernaciones pasadas iniciarlas; la genialidad de Samuel de iniciar todas las obras al tiempo, aun cuando sabía que no existen vías alternas para descongestionar las principales, o en su defecto, que las calles secundarias no están diseñadas para la cantidad de tráfico a las que son sometidas todos los días y que solo las han venido deteriorando. Conclusión, por el momento, en la olla.

Es claro que se suman otras causas, efectos colaterales de las anteriores, la falta de cultura para muchos conductores de transporte público, como es recoger y dejar pasajeros en cualquier lado, que disminuyen el movimiento vehicular, ejemplo, en la carrera 10; el crecimiento de autos particulares en la ciudad, entre otros.

Transmilenio: sin lugar a duda la peor solución al problema de la movilidad, con todo respeto, me llamó mucho la atención un artículo reciente de El Tiempo, frente al malestar de las personas por el sistema, además de tener razón en sus quejas, y otras cosas.

Según el señor Ernesto Cortés Fierro Editor jefe de EL TIEMPO, dueño de la columna, que muy seguramente no utiliza Transmilenio, “El sistema es víctima de su propio éxito”, por favor, como se puede llamar exitoso un sistema que solo ha traído escándalos de corrupción al Distrito y contratistas, y ninguna solución al problema de la movilidad. Transmilenio acabó literalmente con las rutas que transitaban por sus troncales, y la demanda de usuarios se disparó de tal manera que no alcanzan ni a cubrirla con sus “biarticulados” ni la expansión de estaciones, pañitos de agua tibia que no solucionan nada, es un servicio que se demanda por obligación, no es un favor a los ciudadanos de la capital; a lo anterior, el señor Cortés continua su artículo comparando Transmilenio, con el sistema metro de Tokio, New York y Londres, sin tener algunos detalles de infraestructura vial, desarrollo de la ciudad, políticas públicas, cultura, planeación a largo plazo, tarifas, entre otros diminutos detalles que ubican estas ciudades en la cima del desarrollo.

Finalmente, nos da una perspectiva diferente al problema de este sistema: “nos cuesta reconocer nuestras propias fallas: se fuma en las estaciones, se evade su pago, se invaden sus puentes, se bloquea sin razón. No sentir orgullo y no hacer nada por defender lo poco que funciona medianamente bien” No puedo decir mucho frente a esto, solo se puede responder que, Transmilenio no funciona, simplemente no lo impusieron a las tarifas que prefieren, sin opción de un transporte publico alterno, decente y económico, como se suponía sería Transmilenio, que en temporadas de invierno como las que padece actualmente el país, simplemente colapsa y que para este año pretende subir aún más la tarifa, para decirlo no se necesita ser experto en nada, simplemente habla un usuario no muy frecuente.

Para iniciar realmente con soluciones, es preciso reconocer las fallas reales del problema de movilidad en Bogotá, y no pretender que dejando de fumar en las estaciones se hará un cambio significativo.

Por supuesto no soy experto en la materia, hablo desde mi opinión y desde mi rol de ciudadano, tomar medidas rápidas al problema de las calles alternas que se han venido utilizando para no tomar las principales y que por lo mismo se han venido deteriorando considerablemente, evidentemente con el inicio de obras en la zona del centro es difícil hacer algo más que esperar, sin embargo, se han iniciado ampliaciones de las principales avenidas, como la calle 100, o el cruce de la misma con carrera 15 donde actualmente se adelantan obras para descongestionar y que la mayoría conoce la magnitud de los trancones en esa zona. Considero que las soluciones a corto plazo en infraestructura según la demanda de tráfico ayudaran muchísimo mientras se inicia con soluciones a mayor escala. El clientelismo y los monopolios se deben dejar a un lado, algo muy difícil en el país, pero no imposible. Lo demás son medidas frente a problemas de cultura y educación que no solo afecta la capital, sino al resto del país.

No queda sino repetir lo de siempre, buscar medios alternativos de movilización, tener calma, plantearse una discusión real al problema y dejar de lado la idea de que Transmilenio y el Metro son las únicas alternativas, sin embargo, sigo a la deriva y un poco escéptico frente a las discusiones en torno al Sistema Integrado de Transporte.

Como de costumbre, solo nos quedan las mismas opciones, esperar o actuar.
La discusión está abierta, ¿alguna otra causa del problema? o ¿alguna otra solución?
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La gente no cambia, necesita cambiar

De buenas en el juego, de malas en el amor, así se describía a si mismo Juanca.

Cuando lo conocí recuerdo que me caía mal, presumía mucho de su corte de cabello y su habilidad para cantar, reconozco que tiene una excelente voz y toca muy bien guitarra, a lo mejor hayan sido celos, o de verdad es un presumido.

Durante ese asado de amigos en el que nos conocimos, hablamos de música, trago, juegos de mesa, sexo y mujeres. Después de unas cuatro partidas que perdí con él en póker, mientras sonaba “Every Rose Has Its Thorn” cambio su ánimo, bajo la cabeza un momento, cuando la levantó, se limpio disimuladamente las lagrimas que trataron de salir y me dijo:

- Nada tan cierto como esa canción… Cada rosa tiene sus espinas
- ¿Por qué, que pasó?
- Terminé con mi novia hace dos días, me puso los cachos, por segunda vez.
- ¿Porque la perdonó la primera vez?
- Porque la amo

Ya había escuchado que el amor todo lo perdona y le creí, pensé “este man está en la inmunda”

Algunas cervezas después me terminó contando que él era de esos tipos perros, rompe corazones, que llegó esta mujer y en cuestión de días le había hecho prometer el cielo y tierra, él accedió y a cambio recibió de lo mismo que tantas mujeres que estuvieron con él recibieron.

Terminamos de tomar, divagar acerca de las mujeres, tratando de comprenderlas, él se sintió mejor, yo sentí que había contribuido a eso y dejamos así.

Al día siguiente, ese sábado en la noche nos encontramos en una discoteca, le invité un trago a la barra y le pregunte como seguía

-De maravilla
-Me alegra mucho, espero siga así y fuerza.
-Ya no será necesario, me dijo y se fue.

Cuando me di vuelta estaba con otra vieja, besándose. Comprendí entonces que la gente nunca cambia, necesita cambiar que es muy diferente, pero un muy reducido numero lo hace, casi nulo.

Y Juanca, un tipo de buenas en el juego y según él, de malas en el amor, lo demostraba maravillosamente.
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Brisa de seis

Cuando se crece en estas tierras uno se vuelve supersticioso.

Lo increíble es que nunca fallan los presagios que siempre se escuchan en boca de todos cuando la brisa fría llega a las seis de la tarde, esa que mueve las hojas de la vieja biblia en el mueble grande, “no va a pasar nada bueno esta noche” se murmulla.

Fría, no por el rio que quedaba a unas cuadras de casa y que definiría el nacimiento de tantos pueblos acá en el llano, no, más fría, de esas que penetran la piel. Ahora no están los cantos de las aves, la gente se abriga en sus casas y con ansias esperan que el sol se oculte totalmente en el occidente.

La brisa fría sopla ahora con más fuerza, obligando a muchos a beber algo caliente y encender la radio, a pesar de eso el silencio es absoluto, los primeros postes de luz se encienden.

Esa noche, cerca de las 10, en la finca Hato Grande, a cinco kilómetros del pueblo sonaron cuatro disparos, el silencio se rompió, las aves regresaron a su vuelo y algunos animales se quejaron, verificando la noticia, y sin embargo nadie dijo nada, los radios se apagaron, los vasos quedaron vacios, las luces se disparon y la brisa finalmente había cesado.

¿Y quien que no haya crecido en estas tierras como me explica porque tal precisión? ¿porque la gente, la brisa, el silencio y los viejos no se equivocaron?

Esa noche, la muerte camuflada en la brisa de seis había reclamado lo que es suyo. Y todos ya lo sabían.
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2011: Aprender a caminar


Mi final de año fue como lo imaginé, con la cabeza llena de cosas y con problemas de planeación, se fue otro año más.

Con el pasar del tiempo no solo la inocencia de la niñez es la que se va perdiendo, algunos sueños y metas se van desechando o transformando en algunas mas sencillas y cortas. Algunos de los sucesos más importantes del 2010 definieron las metas a corto y largo plazo para este 2011 que comienza, no son muchas, pero he previsto como nunca el “como” y “cuando”, un ejercicio que no hacia hace mucho tiempo.

Quiero simplemente comprometerme con algunos deberes abandonados, con el viaje que sueño, aplicar algo de disciplina y evitar la falta de palabra, de la cual, ha dejado solo problemas y que pretendo suprimir totalmente en este año.

Quisiera hacer un “borrón y cuenta nueva” pero es imposible, siento mi vida comprometida y con el pasar del tiempo más complicada, pues llegan nuevas responsabilidades que quisiera ignorar, pues no tengo como ordenarlas en mi vida aun, lo ideal es empezar por ahí, por el orden, orden a mi vida, orden a las metas, a los sueños, a lo cotidiano.

No quiero desperdiciar las facilidades que la costumbre de la sociedad nos da, un año para olvidar, iniciar, planear, seguir, para empezar a aplicar lo aprendido, los consejos recibidos, para un cambio en el ropero y en mi familiar. Todo cambio por más elemental es la primera parte, bastó dolor, golpes contra el mundo, algunas veces el ridículo y otras veces el desengaño, para levantarse y aprender que el caminar, es el modo, no correr.

De ese modo, en el 2011 he decidido aprender a caminar. Paso a paso, ya no quiero erradicar lo que más odio de mí, cambiar una vez más de postura, pasar por encima de lo simple para llegar a lo complicado en las materias de la vida, el principio de todas las cosas es la simplicidad. Este año quiero aprender a vivir con todo eso, a conocerme, a remover el polvo en el pequeño detalle, he decidido, aprender a caminar. 
Y frente al tema del orden, he decidido comprar una agenda.

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