“Esta mañana pasaba por acá…”
Yo podría iniciar escribiendo un dialogo simple, algo como: “Esta mañana pasaba por acá… y llegaron a mi mente los recuerdos de los buenos tiempos, así que decidí venir a saludar. Ha pasado tiempo, lo sé. Veo desde acá que muchas cosas han resistido al tiempo, parece que no puede con todo…. Salvo con lo que fue de nosotros.”
Pero la verdad es que sus problemas de amor se reducen a su falta de sexo.
Podría continuar diciendo: “Mis cosas han vuelto a la calma, y no imaginas que tan aburrido es. Me enteré de tus asuntos por comentarios de nuestros comunes, que te casaste; que tienes una hermosa hija, pero sí creo conocerte, entonces aun debes leer en las noches nuestros poemas favoritos y claro, debes seguir escribiendo. Yo renuncié a eso hace mucho, algunas cosas pierden sentido cuando son tus propios pasos los que tienes que pisar para volver a comenzar en un sinfín de nuevas opciones.”
Pero se ve tan aburridamente predecible. Preferiría escribir que no soportaron verse nuevamente y las cosas habrían de terminar en lo de siempre, sexo sin el menor pudor, pues él no necesitaba la caridad de sus palabras, sino las de su cuerpo.
Si continuara, tendría un final como: “No puedo olvidarte y no me preguntes las razones por las cuales estoy frente a ti después de que todo está dicho, cada uno sigue en lo mismo y es mejor que me vaya.” Y terminaría una historia que quizás de principio a fin es predecible, o quizás no…
Porque creo también que en las historias como en la realidad, el sexo se disfraza de palabras, miradas y caricias, que sigue siendo un protocolo, un medio para que algunos le den sentido a lo que otros llaman amor.
Que después de todo, nuestro amigo no buscaba la caridad de sus palabras, y que a las de su cuerpo le faltaba eso que viene en las miradas de ella después de tener un orgasmo, ese algo que tan desesperadamente busca en otra, pero que sin éxito termina tocando a su puerta y empieza diciendo: “Esta mañana pasaba por acá…”
Y hasta de pronto otro final tendrían. Uno que no podría imaginar.
Continuar leyendo...