He visto sueños

Yo he visto sueños que nadie recuerda
y llantos en tumbas equivocadas.
He visto abrazos en un avión que cae
y calles de arterias todas abiertas.
Yo vi volcanes más dormidos aún
que raíces de un árbol genealógico,
y vi también a un niño que no teme la lluvia.
Pero a mí no me vio nadie.

A mí nadie me vio.

- Nikola Madzirov -

Continuar leyendo...

Abraza la oscuridad

La confusion es el dios
la locura es el dios

la paz permanente de la vida
es la paz permanente de la muerte.

La agonia puede matar
o puede sustentar la vida
pero la paz es siempre horrible
la paz es la peor cosa
caminando
hablando
sonriendo
pareciendo ser.

no olvides las aceras,
las putas,
la traicion,
el gusano en la manzana,
los bares, las carceles
los suicidios de los amantes.

aqui en Estados Unidos
hemos asesinado a un presidente y a su hemano,
otro presidente ha tenido que dejar el cargo.

La gente que cree en la politica
es como la gente que cree en dios:
sorben aire con pajitas
torcidas


Continuar leyendo...

Animadversión



Hace dos noches fue escogido como “El Gran Colombiano” a Álvaro Uribe Vélez. 

No necesita presentación y bastante se ha dicho ya de él. Sin embargo, como la mayoría de hechos que debería generar indignación masiva, este hecho pasó como si nada. Pasividad y aceptación cabizbaja.

Este es el botón para la muestra. La putrefacción del país hace que este se caiga a pedazos. La justicia es ridiculizada incluso por ella misma, escandalosos índices de impunidad, corrupción hasta en las administraciones más pequeñas, encabezando las listas de desigualdad y tener 4'405.629 de víctimas es algo que despertaría vergüenza e indignación en cualquier lugar del mundo; y ahora, al votar la historia del país, este no reconoció a nadie diferente que a Uribe.

Estoy condenado a ver la completa apatía de sus habitantes.  

Nada, no pasa nada en Colombia. Nadie se queja, nadie sale ejercer su derecho irrenunciable a la indignación, a reclamar, a protestar. Todos están mudos. La turba ignorante no protesta, ni siquiera pide, espera con paciencia a que migajas caigan al suelo para matarse unos a otros por ellas.

Porque Colombia se ha acostumbrado a la mendicidad y con ello, ha renunciado a la dignidad. El Estado acostumbró a la mendicidad, a que sus ciudadanos pidan como limosna lo que es suyo por derecho y como si fuera poco, mendiga a países extranjeros para aliviar las consecuencias de décadas y décadas de robo e impericia en sus gobiernos. Y así, todos son consecuencia de ese enquistado tumor de la falta de carácter, de falta de orgullo, de la falta de dignidad. No conocemos la dignidad.


Continuar leyendo...

Sueño al oleo





Me acerco a un espejo de cuerpo completo, pero me fijo únicamente en mi cara, que empieza a cambiar a diferentes rostros de mujer.

Primero un cabello abundante crespo de un siena tostada, piel más bien tierra cassel, ojos negro marfil, me sonríe mientras arregla su cabello. Ahora cambia a un cabello corto ocre claro brillante, piel quizás de un amarillo nápoles oscuro, labios rojos cadmio oscuro y ojos carmín granza oscuro. 

Aunque sigo cambiando una y otra vez, no tengo miedo, no siento temor, tampoco compruebo lo que veo en el espejo pasando las manos por mi cara. Todas y cada una de las mujeres que veo son esplendorosas, hermosas. Y en el fondo de ellas, es decir, el reflejo de lo que hay detrás de mi espalda, una gama de colores indescriptibles, por la velocidad y la armonía en la que cambian.

Finalmente, cambio a un cabello largo, negro de marte, tez blanca, labios alizarin crimson claros, y aunque sus ojos son negros tiene destellos de violeta cobalto en su iris, casi mágico. Me sorprende. En un sólo rostro una combinación inolvidable de colores. También al fondo (que es el mío, pero que ignoro) se encuentra estable, sólo veo un ocre oro, verde cinabrio, blanco mixto y pequeños pedazos de azul prusia, como pinceladas fuertes pero en movimiento, se mueven, pero no se combinan entre sí.

Me invade algo similar al terror y advierto el absurdo del momento, ella, a diferencia de las anteriores visiones no sonrie, por el contrario toma aliento para decirme algo. 

Continuar leyendo...

En esta versión


En esta versión de la historia no hay un bosque mágico cerca de un pueblo amable, hay una ciudad fría llena de pusilánimes, cretinos e ignorantes. Tampoco hay un castillo, hay una calle oscura fermentada con olor a orines, una luz intermitente y un bar lleno botellas medio vacías. 

No es del todo una princesa, con la mirada fría y atenta detrás del mostrador es sólo la cara alegre de las borracheras, tiene un cuerpo que justificaría los pensamientos más inmorales, pero es torpe, ordinaria y pretenciosa. 

En esta versión no hay un caballero o guardian de su amor, hay un tipo tímido, lleno de complejos y resentimientos que se acerca cada jueves a comprar media botella de aguardiente con la excusa de verla. 

Continuar leyendo...

Un rato en el paraíso



Enciende otro cigarrillo y toma un trago largo mientras mira pasar las parejas del lugar en múltiples direcciones. Los tacones le cansan y son más de las dos.

Otro trago, más largo ahora para desocupar el vaso. Lo mira y mientras pide el siguiente irónicamente sonríe, el Entre Sabanas sin hielo es su favorito.

Cuando no trabaja, pasa el día en ropa suelta, una chaqueta cubierta para evitar ver al sol. Le gusta el cine, va sola y ya olvidó la última vez que fue con alguien. Quizás nunca fue con alguien. La habitación en la que duerme está llena de fotografías de su familia pasada, o eso quiere creer. No recuerda de donde salieron pero las colecciona, las mira al levantarse intentando encontrarse en ellas, nunca lo ha conseguido. Siempre improvisa sus comidas, pero nunca desayuna, cuando abre los ojos es más del medio día.

Ninguna casualidad a su favor en años. Nunca hay un ayer que valga la pena recordar, pero siempre hay un mañana esperanzador, esa idea le da asco, le produce náuseas y cada vez que llega rompe en llanto y tira sus cosas con rabia. Odia esa idea, pero carga con ella, no puede sacársela de la cabeza. La soledad la invade, pero aprendió a soportarla con 1 gramo diario y siempre acompañado de licor. Pensando. Soñando con los ojos abiertos, maldiciendo su suerte en cada alucinación.


Continuar leyendo...

Autoevulación, cuatro consejeros en la vocación de escribir


Aprovechando el descanso de este año que pasó, ha sido prudente volver sobre este espacio, sobre todo para evaluarlo desde los consejos de cuatro autores que han dedicado su vida a las letras: Robert Louis Stevenson (Ensayos Literarios), Mario Vargas Llosa (Cartas a joven novelista), Harold Bloom (Cómo leer y por qué)  y Norman Mailer (Un arte espectral, que aún no termino).

Por supuesto, hay más autores que en algún momento se han esforzado por compartir sus experiencias en vía de disipar todo tipo de dudas sobre quienes de una u otra forma encontramos las letras como algo apasionante, pero hasta el momento son estos, por recomendación y regalo, que han llegado a mis manos con la esperanza de que la lista crezca. 

Aunque parece una extraña combinación, todos tienen algo en común: Hay que ceder ante la menor tentación de escribir, por más leve que sea, si esta atracción o necesidad es sincera, sin pensarlo, sin vacilar, sin esperar retribución a cambio, déjese llevar. Puesto que todos, creo yo, estamos de acuerdo con Vargas Llosa en que la literatura, sobre todo escribir, es “lo mejor que se ha inventado para defenderse contra el infortunio”.

Habrá que decepcionar, no es el momento de hacer un resumen o síntesis de lo que dicen estos autores en el papel de consejeros, por una razón muy simple: no es lugar para ello y cada autor es un universo diferente respecto al otro, las experiencias personales, como sus consejos, no se parecen en nada entre sí, lo que llevaría a un texto bastante largo y lo que es peor, con mis apreciaciones respecto a ellos.

Tal vez pueda dar estas dos recomendaciones para persuadir el interés: 1. No son manuales para aprender a escribir algo y, esta puede generar discrepancias, 2. Si tiene intención de escribir, hay que leerlos.

Continuar leyendo...