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Después de siete años de existencia, este blog se traslada a Wordpress

La nueva dirección es:

Todo el contenido se ha trasladado y en un tiempo este dejará de existir. La principal razón es comodidad, esta plantilla me ha limitado en algunos cambios que quiero hacer y trabajar con HTML dejó de ser divertido.

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Bogotá, desmemoriam





Porque los seres humanos, por insignificantes que seamos,
 siempre tratamos de perdurar. De un modo y otro, queremos
vencer a la muerte, encontrar alguna forma de eternidad
Tomás Eloy Martínez – El cantor de tango

 
Las ciudades, expresaba Italo Calvino en varios de sus cuentos, no están construidas solo por la fortaleza de sus cimientos, las calles sin aparente fin o las innumerables puertas y techos que la protegen, también están construidas de relaciones entre las medidas de sus espacios y los acontecimientos del pasado que allí se esconden, es decir, la memoria que allí se forma.

Bogotá no es la excepción. Sin embargo, la formación de su identidad a partir del pasado es casi nula, más por el olvido de sus habitantes y el desinterés de sus gobernantes, que por el paso del tiempo que desgasta lentamente las plazas y los monumentos. Esta relación entre ciudad y memoria es compleja y difícil, porque depende, directamente, de las circunstancias que envuelven un momento histórico en específico y la persistencia de los grupos sociales afectados. 

Históricamente Bogotá, que ha pretendido alejarse del resto del país, fue epicentro de sucesos que repercutieron en todo el territorio nacional y con el paso de los años, la formaron en lo que es ahora. Difícilmente podría atribuírsele una identidad, pero tiene las marcas del conflicto y los intentos de paz: El Capitolio Nacional aún tiene la sangre de Rafael Uribe Uribe, una marca que condenó las ideas progresistas a un eterno letargo o la sombra del Bogotazo, que se extendió sobre el país por más de diez años dejando miles de muertos y millones de desplazados. La lista es inmensa, pasa por el asesinato de Galán en las cercanías de la ciudad, los asesinatos selectivos a los miembros de la UP por innumerables calles, el fuego que todavía arde en el Palacio de Justicia, las luchas vigentes de Gonzalo Bravo y un poco más atrás, los nombres olvidados que dieron origen a la Plaza de Los Mártires.

Como un acto de reciprocidad, en Bogotá convergen las consecuencias de una guerra rural y lejana. Actualmente, residen en la ciudad más de 520.000 víctimas, más de la mitad en situación de desplazamiento forzado y casi 10.000 de estas pertenecen a comunidades indígenas. Los esfuerzos son mínimos y estas personas, ajenas a nuestras realidades, también se difuminan en los enormes grises y pronto hacen parte de un paisaje común.

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Amistad de las estrellas


Éramos amigos y nos convertiremos en extraños, lo había decidido desde antes de hacerlo. Pero está bien que sea así, no queremos ocultarnos como si tuviésemos que avergonzarnos de ello. Somos dos barcos y cada uno tiene su meta y su rumbo; puede que nos crucemos y hagamos una fiesta como lo intentaste. La fuerza de nuestras decisiones nos separó y nos impulsó a diferentes mares y a diferentes regiones del sol, puede que tal vez nos veamos, pero confió en que no nos reconoceremos, los diferentes soles y mares nos abran transformado.

Que tengamos que ser extraños es la ley que esta sobre nosotros: ¡Por eso mismo hemos de volvernos más dignos de estimación el uno al otro!¡Por eso mismo ha de volverse más sagrado el recuerdo de nuestra anterior amistad!

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Etéreo




Cada vez es más difícil escribir. Al principio quería exigirme un poco más, superar el pobre contenido del blog; luego fueron las excusas del estudio y del trabajo. Hoy, ahora, que no tengo ninguna excusa válida que me libre, me enfrento a la hoja en blanco completamente desprotegido. Me aturde. Pierdo la batalla antes de comenzar.

He acudido a fotos, escritos viejos, libros, consejos, otros blogs, algo que logre inspirarme y no encuentro algo digno de contar. ¿Por qué antes sí lo consideraba? ¿De dónde provenía esa insolencia para aventurarme a tan pobres textos? Me he convertido en mi principal y más duro crítico, no solo para escribir, también para actuar, aconsejar, pensar, mantener una reciprocidad con las personas.

Quizás me pueda anticipar a las preguntas válidas que puedan surgir en este momento. La respuesta es aparentemente simple, una palabra subvalorada, por lo menos, en un ámbito íntimo y personal: Resistencia. Una resistencia similar a la que adquieren los atletas cuando diariamente corren para la gran maratón. Bueno, diariamente he venido aceptando cierta monotonía, autocrítica y estados de aburrimiento a cambio de atrapar una idea vaga, consolidar un impulso para salir de la zona de confort o reflexionar «en mí». Resistir a la invariabilidad, sobreponerse, sacar provecho de ella. Tal vez, un cambio de identidad.

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El inexorable paso de los días me está despedazando, como un castillo de arena alcanzado por el último esfuerzo de una ola que se desvanece en la playa. Dos, tres, cuatro proyectos he dejado inconclusos entre el final del año pasado y este que apenas comienza. No hay motivación, tampoco tristeza, ni depresión. El péndulo que oscilaba entre la esperanza y la desesperación se detuvo en el medio. Me encuentro en un punto muerto.

La misma cama, los mismos muebles, las tres paredes blancas, un armario, la misma biblioteca rota y los mismos libros desordenados. Me siento tan adherido que, si un extraño entrara a la habitación, no se percataría de mi presencia. Hago parte de la cama, de los muebles y las tres paredes blancas. Hago parte de todo, pero no estoy.

¿Son estos los males de nuestros tiempos? Nos acostumbraron a sostener distintos flancos de apariencias, de máscaras, de autoengaños, que el desgaste es inminente. Sartre decía que primero existimos y luego nos moldeamos con las decisiones que tomamos, todos los días, todo el tiempo, pero ante el peso de asumir la completa responsabilidad de lo que somos, nos justificamos con «no tengo opción», «es lo que todos esperan que hagan». Nos mentimos y nos gusta. Si pudiéramos borrarlo todo de un soplo, desnudos frente a nosotros mismos ¿qué veríamos? ¿nos reconoceríamos? 

No sé a dónde voy. No pierdo las ilusiones y creo en la búsqueda de principios, siempre necesarios y urgentes, como la solidaridad o la justicia. Pero entre día y día, me voy difuminando más entre aquello que quisiera ser y aquello que soy. Queremos cambiar a todos los que nos rodean, pero no somos capaces de enfrentarnos a nosotros mismos. No hay motivación, tampoco tristeza, ni depresión.

Quizás sea el peso de existencia que me aplasta, entonces, ¿habré sido cobarde o simplemente débil? ¿Es eso lo qué siento?

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Cuando moría por palabras de amor y desamor, te conocí, escribí y...

Cuando moría por palabras de amor y desamor, te conocí, escribí y me curaste,
fueron tus labios, miradas, sonrisas, atenciones y cartas; el dolor cesó, la alegría nació.

Me hiciste recordar lo mágico del amor: dulce como las mieles de la pasión,
amargo como un adiós, frio como los abrigos, bello y frágil como un jarrón. 

Durante varios meses disfrutamos y sufrimos de esa enfermedad a la que llamamos amor: caminamos en el mar, corrimos en el cielo, reímos en el silencio, vivimos, padecimos.

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1Q84






Con más de mil páginas divididas en tres libros y un homenaje a la obra de George Orwell, 1Q84 es el trabajo más importante, o el más reconocido, del escritor (y traductor) japonés Haruki Murakami.

Previamente había tenido la oportunidad de conocer libros como After Dark, Tokio Blues, Al sur de la frontera, al oeste del sol y El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Recomendaría a ojo cerrado todos, menos After Dark, que insoportablemente confuso y ambiguo.

Murakami tiene la particularidad de que sus personajes -por lo menos los principales- atraviesan por un fuerte estado de soledad y búsqueda de sí mismos en un mundo donde ocurren sucesos extraordinarios relatados, eso sí, con fino detalle y realismo. La música es transversal en sus libros. Cuidadosamente escogida, ciertas piezas terminan relacionándose directamente con un momento, un personaje o una historia en particular. En 1Q84 estos elementos no son la excepción.

Todo se desarrolla en Japón de 1984 en el que Tengo Kawana, profesor de matemáticas con vocación de escritor y Aomame, entrenadora de gimnasio y asesina profesional, desarrollan dos historias paralelas aparentemente sin mucho en común, excepto un pequeño encuentro entre los dos cuando tenían diez años. Sin embargo, a medida que avanzan las historias, los dos personajes se van acercando entre sí, impulsados más por su deseo irrenunciable de encontrarse nuevamente que por la historia que sucede a su alrededor.

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Bogs personales: ni vivos, ni muertos


Ha pasado más de un año sin publicar algo.

Pasa el tiempo y pareciera que hemos perdido la necesidad de escribir a pesar de que persisten los mismos motivos, las mismas preguntas y los mismos temas. Aprovechando el periodo de vacaciones que comienza frecuenté los blogs que leía y casi todos, como este, estaban abandonados. Era un panorama desolador. Imposible no preguntarse ¿acaso han muerto los blogs?

En este caso la pregunta va dirigida a blogs de carácter personal. Este es un blog personal, sin temática definida y la mayoría de blogs que leí en su momento con frecuencia eran personales. Ahora, entrar a definir qué es un bloguero y tener cualquier otro tipo de discusión purista me parece que no tiene sentido. La idea es la misma: Expresarse, escribir (así no se haga bien, así no nos lean). Tener una ventana para gritar.

No recuerdo con exactitud cuándo fue la primera vez que sentí la necesidad de escribir. Hace muchos años había comprado una pequeña libreta, un esfero y empecé por lo que entonces me parecía sencillo: describir como me siento, pero con el tiempo nos damos cuenta que resulta ser lo más difícil. Luego de la libreta empezaron los párrafos entre las hojas de los cuadernos del colegio y después, con Internet, se abrió el mundo. Era inconstante e intermitente, igual que ahora. Lo cierto es que la necesidad por expresarse es inherente al hombre y esa necesidad, como todas, morirá con él.

Decir de entrada que los blogs como tal han muerto me parece incorrecto. Casi todos los medios de comunicación (por lo menos los que conozco) han integrado los blogs a sus portales de forma exitosa. Por ejemplo, La Silla Vacía tiene una sección de blogs de opinión bastante frecuentado, o El País, que tiene un excelente blog de viajes (el Blog de Paco Nadal) que también tiene bastantes visitas, suponiendo que el número de visitas y comentarios sean síntoma de vida. De igual forma, algunos sectores de la sociedad, alejándose justamente de los medios oficiales han encontrado en los blogs el espacio propicio para colgar material, como la campaña contra la gran mineria o las discusiones sobre el fuero penal militar. Incluso, Twitter que se lanzó como microblogging y nadie discute su triunfo in crescendo, (ni tan) recientemente su cofundador lanzó Medium, su propia plataforma para blogs.

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He visto sueños

Yo he visto sueños que nadie recuerda
y llantos en tumbas equivocadas.
He visto abrazos en un avión que cae
y calles de arterias todas abiertas.
Yo vi volcanes más dormidos aún
que raíces de un árbol genealógico,
y vi también a un niño que no teme la lluvia.
Pero a mí no me vio nadie.

A mí nadie me vio.

- Nikola Madzirov -

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Abraza la oscuridad

La confusion es el dios
la locura es el dios

la paz permanente de la vida
es la paz permanente de la muerte.

La agonia puede matar
o puede sustentar la vida
pero la paz es siempre horrible
la paz es la peor cosa
caminando
hablando
sonriendo
pareciendo ser.

no olvides las aceras,
las putas,
la traicion,
el gusano en la manzana,
los bares, las carceles
los suicidios de los amantes.

aqui en Estados Unidos
hemos asesinado a un presidente y a su hemano,
otro presidente ha tenido que dejar el cargo.

La gente que cree en la politica
es como la gente que cree en dios:
sorben aire con pajitas
torcidas


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