"No caben analogías del amor..."
¿Ese amor que siente por ella vale para que se dé contra el mundo? Me preguntó,
Lo vale todo, respondí.
Hoy me has informado que te vas definitivamente.
Pensé en cómo hablarte cuando nos viéramos:
Trataría de hacerte recordar cada lucha que dimos, cuando creíste nuevamente en el amor, cuando yo creí que no tendría que irme nunca más. Trataría de detallarte cada instante que pasamos juntos, cada lugar y como en cada uno de esos lugares florecía un sueño, que guardé con tal recelo que en momentos de pena buscaba allí consuelo, como aquel niño que teme a la oscuridad y busca incansable aquella vela que no se apaga jamás. También te recordaría con increíble exactitud las palabras que pronunciaste a mi oído en las noches en que solo caía agua, como había edificado a raíz de ellas un pilar que nada demolía.
Y cuando vea que fuera inútil solo tendría que agradecer, agradecerte por todo, hasta por el insulto más fuerte que pronunciaste, la mala cara o la burla que tanto odie.
Habíamos llevado la discusión del amor más lejos que todos, la elevamos a tal punto que resultaba ridículo hablar de él como “una tontería” o como un “capricho”. Desvirtuábamos cada teoría, cada analogía que se hiciera del amor, brillaba entre aquellos que su alma exclamaba “ya no creo en el amor” esa maldita fe… esa que no perdemos incluso cuando esa otra persona no está.
Cuando volví nuevamente a la situación, no quise quedarme sentado lamiendo mis heridas como un perro viejo, agarré mis cosas y salí para tu casa,
Cuando llegué, de pie frente a tu puerta, no lo pudiste contener y me abrazaste muy fuerte:
-“¿Por qué tardaste tanto?”
-“Solo quería confirmarme que entre tú y yo, no caben analogías del amor, ni consejos, ni canciones, lo dejé todo a un lado y acá estoy”
Sonreímos…
Entonces, desperté… Y allí estabas.
Continuar leyendo...