1Q84






Con más de mil páginas divididas en tres libros y un homenaje a la obra de George Orwell, 1Q84 es el trabajo más importante, o el más reconocido, del escritor (y traductor) japonés Haruki Murakami.

Previamente había tenido la oportunidad de conocer libros como After Dark, Tokio Blues, Al sur de la frontera, al oeste del sol y El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Recomendaría a ojo cerrado todos, menos After Dark, que insoportablemente confuso y ambiguo.

Murakami tiene la particularidad de que sus personajes -por lo menos los principales- atraviesan por un fuerte estado de soledad y búsqueda de sí mismos en un mundo donde ocurren sucesos extraordinarios relatados, eso sí, con fino detalle y realismo. La música es transversal en sus libros. Cuidadosamente escogida, ciertas piezas terminan relacionándose directamente con un momento, un personaje o una historia en particular. En 1Q84 estos elementos no son la excepción.

Todo se desarrolla en Japón de 1984 en el que Tengo Kawana, profesor de matemáticas con vocación de escritor y Aomame, entrenadora de gimnasio y asesina profesional, desarrollan dos historias paralelas aparentemente sin mucho en común, excepto un pequeño encuentro entre los dos cuando tenían diez años. Sin embargo, a medida que avanzan las historias, los dos personajes se van acercando entre sí, impulsados más por su deseo irrenunciable de encontrarse nuevamente que por la historia que sucede a su alrededor.

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Bogs personales: ni vivos, ni muertos


Ha pasado más de un año sin publicar algo.

Pasa el tiempo y pareciera que hemos perdido la necesidad de escribir a pesar de que persisten los mismos motivos, las mismas preguntas y los mismos temas. Aprovechando el periodo de vacaciones que comienza frecuenté los blogs que leía y casi todos, como este, estaban abandonados. Era un panorama desolador. Imposible no preguntarse ¿acaso han muerto los blogs?

En este caso la pregunta va dirigida a blogs de carácter personal. Este es un blog personal, sin temática definida y la mayoría de blogs que leí en su momento con frecuencia eran personales. Ahora, entrar a definir qué es un bloguero y tener cualquier otro tipo de discusión purista me parece que no tiene sentido. La idea es la misma: Expresarse, escribir (así no se haga bien, así no nos lean). Tener una ventana para gritar.

No recuerdo con exactitud cuándo fue la primera vez que sentí la necesidad de escribir. Hace muchos años había comprado una pequeña libreta, un esfero y empecé por lo que entonces me parecía sencillo: describir como me siento, pero con el tiempo nos damos cuenta que resulta ser lo más difícil. Luego de la libreta empezaron los párrafos entre las hojas de los cuadernos del colegio y después, con Internet, se abrió el mundo. Era inconstante e intermitente, igual que ahora. Lo cierto es que la necesidad por expresarse es inherente al hombre y esa necesidad, como todas, morirá con él.

Decir de entrada que los blogs como tal han muerto me parece incorrecto. Casi todos los medios de comunicación (por lo menos los que conozco) han integrado los blogs a sus portales de forma exitosa. Por ejemplo, La Silla Vacía tiene una sección de blogs de opinión bastante frecuentado, o El País, que tiene un excelente blog de viajes (el Blog de Paco Nadal) que también tiene bastantes visitas, suponiendo que el número de visitas y comentarios sean síntoma de vida. De igual forma, algunos sectores de la sociedad, alejándose justamente de los medios oficiales han encontrado en los blogs el espacio propicio para colgar material, como la campaña contra la gran mineria o las discusiones sobre el fuero penal militar. Incluso, Twitter que se lanzó como microblogging y nadie discute su triunfo in crescendo, (ni tan) recientemente su cofundador lanzó Medium, su propia plataforma para blogs.

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