Bogs personales: ni vivos, ni muertos
Ha
pasado más de un año sin publicar algo.
Pasa
el tiempo y pareciera que hemos perdido la necesidad de escribir a pesar de que
persisten los mismos motivos, las mismas preguntas y los mismos temas.
Aprovechando el periodo de vacaciones que comienza frecuenté los blogs que leía
y casi todos, como este, estaban abandonados. Era un panorama desolador.
Imposible no preguntarse ¿acaso han muerto los blogs?
En
este caso la pregunta va dirigida a blogs de carácter personal. Este es un blog
personal, sin temática definida y la mayoría de blogs que leí en su momento con
frecuencia eran personales. Ahora, entrar a definir qué es un bloguero y tener
cualquier otro tipo de discusión purista me parece que no tiene sentido. La
idea es la misma: Expresarse, escribir (así no se haga bien, así no nos lean).
Tener una ventana para gritar.
No
recuerdo con exactitud cuándo fue la primera vez que sentí la necesidad de
escribir. Hace muchos años había comprado una pequeña libreta, un esfero y
empecé por lo que entonces me parecía sencillo: describir como me siento, pero
con el tiempo nos damos cuenta que resulta ser lo más difícil. Luego de la
libreta empezaron los párrafos entre las hojas de los cuadernos del colegio y
después, con Internet, se abrió el mundo. Era inconstante e intermitente, igual
que ahora. Lo cierto es que la necesidad por expresarse es inherente al hombre
y esa necesidad, como todas, morirá con él.
Decir
de entrada que los blogs como tal han muerto me parece incorrecto. Casi todos
los medios de comunicación (por lo menos los que conozco) han integrado los
blogs a sus portales de forma exitosa. Por ejemplo, La Silla Vacía tiene una
sección de blogs de opinión
bastante frecuentado, o El País, que tiene un excelente blog de viajes (el Blog de Paco Nadal) que también
tiene bastantes visitas, suponiendo que el número de visitas y comentarios sean
síntoma de vida. De igual forma, algunos sectores de la sociedad, alejándose
justamente de los medios oficiales han encontrado en los blogs el espacio
propicio para colgar material, como la campaña contra la
gran mineria o las discusiones sobre el fuero penal militar.
Incluso, Twitter que se lanzó como microblogging y nadie discute su triunfo in
crescendo, (ni tan) recientemente su cofundador lanzó Medium, su propia
plataforma para blogs.
Curiosamente,
la idea de que “los blogs han muerto” se reanuda cada año y no sé realmente
cuántas entradas hay bajo el mismo nombre defendiendo o atacando esta idea.
Llevan años matando los blogs y ahí están.
Pero
es cierto que estos diminutos espacios sin temas definidos son los que tienen
la tasa de mortalidad más alta. No hay que ser un genio para saber que los
blogs de carácter personal padecen de lo mismo. Seguramente muchos se
encuentran haciendo lo mismo que hacían en su blog pero desde otras
plataformas; otros pocos mantendrán su blog y son activos en las redes
sociales. Pero se abren menos blogs personales que aquellos que se abandonan.

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