Una tarde en el desván
Esta tarde organicé el cielorraso de mi habitación y con
nostalgia me recordé algunas cosas.
Es un pequeño cuarto, como un desván, donde se guarda todo
lo que nunca se usa en la casa, cada cuarto tiene uno, por ende cada desván es tan o incluso mas personal que el propio cuarto, siempre esta desordenado.
Cuando subí encontré libros que
antes a falta de conocimiento ignoraba su valor, algunos juguetes de infancia,
papeles, periódicos viejos, adornos de navidad, un portarretrato negro y
algunas fotos.
Me recosté un momento en medio
del desorden y empecé a mirar detenidamente todo mientras mentalmente hacía una lista
de lo que pasaba entre mis manos; algunas ideas locas que quedaron deshechas en
el olvido, detalles de personas que pasaron pidiendo no ser olvidadas, algunos
regalos de niño y el recuerdo de “yo
cuando sea grande quiero ser…” y que finalmente no pude ser, pero que en medio
de todo no me he alejado mucho de esos gustos, mi esencia aún está
allí, parece que todo esto se ha repetido a lo largo de mi vida, en otras etapas, con otro nombre, pero en el fondo la misma cosa. Hice una
mirada rápida a todas esas cosas y jamás me sentí más identificado, aún en
medio del desorden.
Y sentí que la vida era así, que
somos un desván lleno de recuerdos desordenados que tiramos por diferentes
razones; querer olvidar; querer recordar; querer esperar; querer rescatar en un
después, el problema es que como ese viejo lugar, no entramos mucho por falta
de tiempo, por pereza o por temor.
Pero hay que hacerlo, porque a
veces basta mirar sobre huellas para entender que no somos más que
coincidencias repetitivas y recuerdos desordenados.
Que bueno que es un desván grande, tengo mucho que guardar, sin querer olvidar.
Creo recordar ese espacio elevado, pequeño y especial, jugamos algunos días allí, con calor o con frío, no importaba, fuimos felices, gracias por hacerme recordar esos detalles que la mente olvida.
Abrazo.
Es increíble todas las personas, recuerdos y detalles que guardamos en el altillo, es el pasado sobre nuestras cabezas y cuando se esta allí en cuestión de segundos se siente gran parte de la esencia de nuestra vida.
Me encanto!